A mi amigo Tamino le pone mucho ver a los tíos cambiarse en los vestuarios, no me extraña, es verdad que tiene su puntito de morbo. Algo que los tíos, con lo pudoroso que somos para nuestras cosas, no haríamos nunca fuera de la intimidad del vestuario.
En el vestuario nos parese que nuestro estado natural es la desnudez. Sospechamos del que está demasiado tiempo sin desnudarse. Pensamos: ese es un mirón, tarda en desnudarse porque quiere recrear la vista.
Las mujeres se meten dos, tres o las que haga falta en los probadores, en los servicios, etc, los tíos no, es raro hacer eso, nos mirarían como "raros". Pero, eso sí, en los vestuarios no pasa nada, nos desnudamos, nos quedamos en calzoncillos, nos jabonamos las pelotas mientras que el de al lado nos salpica de agua de lo cerca que está, no pasa nada.
Claro está que así debería ser siempre, dentro y fuera de los vestuarios. El comportarnos de manera natural entre nosotros no nos va a convertir en gays como piensan muchos. Ser gay es mucho más que todo esto, de ser así, por su manera de actuar, todas las mujeres serían lesvianas y, naturalmente, no lo son.




















































