Cuando veo paquetes como los de las entradas anteriores sólo me dan ganas de tocarlos suavemente, pasar mi mano para notar su calor y sus formas, o apretarlos con fuerza en mi mano para sentir toda su fuerza y su palpitar de placer o dolor.
El otro día comentaba esto mismo con un amigo del blog. El me decía que le pasaba igual y que últimamente le pasaba hasta cuando se cruzaba con un buen paquete en su vida diaria. Me decía que ese impulso le atemorizaba, visto desde su perspectiva de hetero como yo y como muchos de nosotros, no nos engañemos. No se si le aconsejé bien, pero le dije que era normal, que es un impulso y deseo de todos. Lo malo es que los heteros lo tenemos reprimido y creemos que algo así nos convertirá en gays. Los gays me podéis confirmar que ser gay es mucho más que tocar un paquete ajeno. Tocar un paquete o pajearse a medias con otro tío es sólo sexo. Sería como calificar de infidelidad el hacernos una paja solitaria en la intimidad del baño. Si esto es así que se preparen todas las parejas para soportar los cuernos, porque pajas nos hacemos todos, a todas las edades, con o sin pareja, casados o solteros.
Le decía a mi amigo que debería aprobar esa asignatura pendiente que tenemos todos los heteros para comprobar que no pasa nada, que no se muta, que no te salen escamas o cuernos, ni te conviertes en gay de la noche a la mañana, y que si sucede tampoco pasaría nada. Bueno si te salen escamas y cuernos, sí.
Al menos mi experiencia es esa, un buen día me deje llevar y, pajeandome junto a otro tío le eché mano a los huevos y le ayudé a pajearse, mientras él me pajeaba a mi. Después de corrernos a placer no pasó nada. Seguía igual, pensaba igual y sólo había desaparecido ese extraño deseo de siempre de saber qué se sentía con la polla y los huevos de otro tío en mi mano.
Le decía a mi amigo que debería aprobar esa asignatura pendiente que tenemos todos los heteros para comprobar que no pasa nada, que no se muta, que no te salen escamas o cuernos, ni te conviertes en gay de la noche a la mañana, y que si sucede tampoco pasaría nada. Bueno si te salen escamas y cuernos, sí.
Al menos mi experiencia es esa, un buen día me deje llevar y, pajeandome junto a otro tío le eché mano a los huevos y le ayudé a pajearse, mientras él me pajeaba a mi. Después de corrernos a placer no pasó nada. Seguía igual, pensaba igual y sólo había desaparecido ese extraño deseo de siempre de saber qué se sentía con la polla y los huevos de otro tío en mi mano.
Como le decía a él, también a vosotros os lo digo. Buscad a un amigo de confianza, hablar con naturalidad y sin tapujos de este tema, y seguro que termináis cada uno con la polla del otro en la mano disfrutando de una de las mejores pajas de vuestra vida.
Igual que a un tío sólo se le quitan todos los complejos cuando se ve desnudo junto a otros en un vestuario y comprueba que todos tenemos los mismo entre las piernas, igual pasa con esto. Todos nos pajeamos igual y nos corremos igual, y el placer y el sexo es igual siempre, lo mismo da de quien sea la mano que te la machaca.


















































