El paisaje nos acompaña. Formamos parte de ellos. Los vivimos, los recorremos, los deseamos, los añoramos, ... y, a veces los modificamos, pocas veces para mejorarlos. El hombre necesita un lugar en el que estar, un lugar en el espacio, un lugar para vivir. ¿Grandes o pequeños espacios? ¿Horizontes lejanos u horizontes cercanos? Muchas veces nos creemos infelices por no vivir o estar en ese paisaje deseado. No nos damos cuenta de que muy cerca hay infinitos rincones en los que perdernos, abandonarnos y dejarnos llevar por el viento o mejor aún, por ese leve susurro de un suspiro ajeno y cercano. Disfrutemos de lo que tenemos tan cerca de nosotros que no lo vemos o no sabemos ver. Recorramos cada pliegue, cada rincón, cada hueco, cada vértice de ese paisaje que nos acompaña, a veces, sin saberlo, y otras ignorándolo.
“De hombre a hombre”, hablemos de nosotros sin complejos, aprendamos de las mujeres ellas lo hacen sin ningún problema. A los tíos nos han educado para que no hablemos de nosotros mismos y mucho menos de nuestra cintura para abajo, “eso es cosa de gays”, nos dicen. Ser gay, bi o hetero es algo más que esto. Este blog seguro que le gustará a los gays, bienvenidos sean, pero también serán bien recibido los heteros. Interesa la opinión y la aportación de todos, más que la mía. Pónganse cómodos y disfruten estando entre iguales, entre hombres y hablemos “de paquete a paquete”.
TRANSLATE
miércoles, 10 de octubre de 2012
lunes, 8 de octubre de 2012
DEDIQUÉMONOS UN TIEMPO A NOSOTROS MISMOS
Todo no es trabajar y las obligaciones. Necesitamos nuestro tiempo. Dedicarnos un tiempo a nosotos, a lo que nos gusta, o lo que nos hace feliz, a lo que nos pone las pilas hasta la próxima vez que volvamos a cargárnoslas. Puede parecer, y seguro que lo es, que para los que vivimos en pareja o casados y con familia este disfrute de nuestro tiempo es más dificil, pero no es así. Veo en mi entorno solteros o tios que viven solos que poco disfrutan de ese tiempo. Centran sus vidas en el trabajo o en cualquier otro tema que no les deja vivir ese tiempo que les pertenece. Esos pequeños momentos, especialmente en la intimidad de la soledad, y algunas veces compartidos, son la energia necesaria que nos da fuerza para no rendirnos. Podríamos dar una lista interminable de todos esos pequeños grandes momentos. Un paseo en soledad a la orilla del mar. La lectura de un buen libro. Disfrutar de un buen concierto. Un Martini a la caida de la tarde en buena compañía. La interminable ducha de una mañana de domingo con su correspondiente depilado, afeitado, masaje con cremas... Podría seguir y podríais seguir todos vosotros con vuestra lista personal. En lo que seguro que coincidiríamos todos es en algo en lo que nos gusta dedicar ese tiempo propio e intimo, en masturbarnos. Sí, pajearnos tranquilamente, sólos, en la intimidad o en los lugares más extraños. Es uno de nuestros mayores placeres. Desde la adolescencia buscamos esos momentos, lo deseamos, lo necesitamos.
Da igual que vivamos solos o acompañados, en pareja, casados, gay, heteros, ... da igual. Nos gusta y lo disfrutamos.
Los jóvenes y los menos jóvenes que viven solos lo tienen fácil, sólo hay que proponérselo y manos a la obra, nunca mejor dicho, pero para los que vivimos en pareja o casados y con la familia alrededor la cosa es más dificil. No es fácil encontar ese momento de soledad en el que desnudarse y disfrutar tranquilamente de una paja.
De una paja interminable, de placer dosificado, controlando los tiempos el masaje y lo que nos gusta en cada momento.
Aunque follemos con nuestra pareja y aunque nuestra pareja nos masturbe algunas veces, nada es comparable a ese placer extremo al que sabemos llegar sólo nosotros, agarrando con fuerza nuestra polla y sintiendo como el capullo nos explota de puro placer entre las manos.
Espero poder disfrutar pronto de este sublime placer. Afortunado el que pueda ahora mismo.
Los jóvenes y los menos jóvenes que viven solos lo tienen fácil, sólo hay que proponérselo y manos a la obra, nunca mejor dicho, pero para los que vivimos en pareja o casados y con la familia alrededor la cosa es más dificil. No es fácil encontar ese momento de soledad en el que desnudarse y disfrutar tranquilamente de una paja.
De una paja interminable, de placer dosificado, controlando los tiempos el masaje y lo que nos gusta en cada momento.
Espero poder disfrutar pronto de este sublime placer. Afortunado el que pueda ahora mismo.
miércoles, 3 de octubre de 2012
CULOS, MEJOR SI TE AGACHAS.
Nunca he sido de fijarme mucho en los culos de los demás, me interesaba más los paquetes. De un tiempo a esta parte he de reconocer que sí lo hago, tienen un morbo especial y son un indicador del resto del cuerpo, incluido lo que nos interesa, el paquete. Un buen culo es garantía de un paquete bien puesto.
En el vestuario de mi piscina desfruto de varios de escándalo. Cuando
los veo desnudos no sé que hacer para que no se me note mucho que los
estoy mirando, aunque por lo que veo no soy el único que lo hago.
Pero lo que sí me gusta y me pone realmente es cuando al agacharse, al quitarse los pantalones o por lo que sea, se le ven los huevos. ¡Joder! esa imagen es que me pone malo.
Lástima que a alguno de mi vestuario no lo puedo ver así. Me tengo que conformar con lo poco que se les ve cuando se les cae algo de las manos o cuando se agachan para poner o quitarse el bañador.
lunes, 1 de octubre de 2012
CÓMODO POR CASA A PESAR DEL FRÍO
Llegó el otoño. Adios al calor, adios a las prendas cómodas y ligeras y adios, especialmente a la comodidad en casa. Muchas veces hemos hablado de esto, de cómo nos gusta estar por casa. El verano es perfecto para no tener escusa y poder estar como más nos gusta: en calzoncillos o en pelotas.
Con el buen tiempo yo soy de éstos, como más cómodo estoy por casa es en calzoncillos. En cuanto llego de la calle me lo quito todo y me quedo tan sólo con los gayumbos y alguna camiseta, y desnudo totalmente porque no puedo, tengo al resto de la familia y el nudismo lo dejamos sólo para la playa.
Ahora, de todas formas, también me gusta estar cómodo. No puedo estar por casa con la ropa de calle. Para esto soy de costumbres muy orientales. En cuanto llego a casa me descalzo, me quito la ropa, y me pongo algún pantalón amplio de algodón, tipo pijama o chandal, y una camiseta de manga larga o prenda similar. De todas formas, por mucho frío que haga no puedo renunciar a uno de los mayores placeres matutinos: después de la ducha soy incapaz de afeitarme vestido, me gusta hacerlo en pelotas o como mucho con los calzoncillos. Seguro que muchos de vosotros me entendéis y hacéis lo mismo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)










































