Hace tiempo que no dedico una entrada a esos ejecutivos trajeados y cachondos, que tanto morbo nos dan cuando los vemos con sus trajes impecables y los imaginamos lujuriosos y perversos por dentro. En mi trabajo estoy rodeado de tipos como estos y cuando hablo, los veo o estoy junto a ellos no puedo evitar imaginarmelos así.
Marcando el paquete bajo los pantalones del traje disparando mi imaginación y desnudandolos mentalmente para ver lo que hay dentro.
Pienso que cuando ha estado tanto tiempo en el baño habrá sido por algo, y por algo muy morboso.
Pienso en ellos en sus casas vistiendose su impecable traje.
¿Y cuantas veces he estado sentado frente a uno con esta pose de mano caida entre las piernas abiertas imaginándome igualmente su polla y sus huevos caidos entre ellas?
Y ese compañero que se recuesta en su silla o se sienta en el borde de la mesa parece ofrecernos algo más que su conversación. Yo creo que ese gesto lo dice todo.
Y especialmente a lo que invita es siempre a lo mismo.
Y pienso: En un momento de soledad e intimidad, ¿se quitará el traje para pajearse? o disfrutará del morbo de correrse sin desnudarse.
















































