Por mi zona de trabajo hay muchos ejecutivos. Limpios, trajeados, sin un pelo fuera de su sitio, pero yo a todos les veo cara de obsesos sexuales. Cuando coincido con ellos por la calle o tomando café o una copa no puedo dejar de verlos como a estos.
Impolutos pero con la polla fuera.
Como si este fuese su estado natural: corbata perfectamente anudada, camisa con gemelos y la polla y los huevos asomando por la bragueta.
Es que a más de uno me lo imagino hasta con los pantalones bajados enseñándome los calzoncillos y lo que guarda dentro. Como este que presume de esos buenos huevos que le cuelgan.
Me los imagino setados en sus despachos como este con el pantalón abierto dandole libertad a tan poderoso armamento, porque hay que reconocer que el tio está bien dotado.
Estoy seguro que más de uno en un rato libre y de calentón se echa mano a la polla y se masturba a placer sentado en su propia mesa de trabajo.
Puede que alguno de vosotros seáis uno de ellos y ahora estéis manos a la obra, o mejor dicho mano a la polla. ¡Qué os aproveche! Yo seguiré disfrutando de mi imaginación cada vez que os vea.