Cuantas veces hemos oído o hemos dicho:
Estoy hasta los cojones!!
No me toques los cojones!!
Yo, hoy en el trabajo la he oído y la he dicho más de una ves. Hoy son de esos días en los que a uno le putean continuamente y esas dos expresiones vienen a las mil maravilla, aunque no lo comprendo. ¿Por qué decimos estoy hasta los cojones o no me toques los cojones cuando realmente es lo que más nos gusta? Al menos a mi. Recién afeitaditos de este fin de semana, suaves y calentitos como nunca, me duele cuando lo pienso el usar esas expresiones, aunque repito, hoy han salido de mi boca más de una ves.
Olvidemos ese significado negativo y vamos a quedarnos tan sólo con lo positivo, con lo bueno, con lo que nos gusta. Disfrutar de unos buenos cojones, verlos y tocarlos, suavemente, sentir su calor, su peso y su volumen en la mano, los nuestros o los de otro. Para mi es un verdadero placer, no es la primera ves que os lo confieso. Me gusta que me toquen los míos mientras me pajeo o estoy follando y me gusta tocar los de otro, más aún que sus pollas. Hace poco me pajeaba con otro tío, mejor dicho, nos pajeabamos mutuamente. Le masajeaba los huevos a la ves, primero suavemente pero igual que le aumentaba la excitación yo los apretaba más en mi mano. En un principio él me la retiraba con gesto de dolor, pero llegó un momento en el que el placer era mayor que el dolor abandonándose totalmente a su suerte, y digo a su suerte porque lo tenía literalmente cogido por los huevos, se corrió a placer y como nunca. Creo que aun se estará acordando. Con experiencias como esta, lo dicho anteriormente, por qué decimos no me toques los cojones cuando nos fastidian, si en el fondo es lo que más nos gusta.
Vamos a tocarnos los cojones a placer y vamos a disfrutar viendo y tocando los de los demás.
Estoy hasta los cojones!!
No me toques los cojones!!
Yo, hoy en el trabajo la he oído y la he dicho más de una ves. Hoy son de esos días en los que a uno le putean continuamente y esas dos expresiones vienen a las mil maravilla, aunque no lo comprendo. ¿Por qué decimos estoy hasta los cojones o no me toques los cojones cuando realmente es lo que más nos gusta? Al menos a mi. Recién afeitaditos de este fin de semana, suaves y calentitos como nunca, me duele cuando lo pienso el usar esas expresiones, aunque repito, hoy han salido de mi boca más de una ves.
Olvidemos ese significado negativo y vamos a quedarnos tan sólo con lo positivo, con lo bueno, con lo que nos gusta. Disfrutar de unos buenos cojones, verlos y tocarlos, suavemente, sentir su calor, su peso y su volumen en la mano, los nuestros o los de otro. Para mi es un verdadero placer, no es la primera ves que os lo confieso. Me gusta que me toquen los míos mientras me pajeo o estoy follando y me gusta tocar los de otro, más aún que sus pollas. Hace poco me pajeaba con otro tío, mejor dicho, nos pajeabamos mutuamente. Le masajeaba los huevos a la ves, primero suavemente pero igual que le aumentaba la excitación yo los apretaba más en mi mano. En un principio él me la retiraba con gesto de dolor, pero llegó un momento en el que el placer era mayor que el dolor abandonándose totalmente a su suerte, y digo a su suerte porque lo tenía literalmente cogido por los huevos, se corrió a placer y como nunca. Creo que aun se estará acordando. Con experiencias como esta, lo dicho anteriormente, por qué decimos no me toques los cojones cuando nos fastidian, si en el fondo es lo que más nos gusta.
Vamos a tocarnos los cojones a placer y vamos a disfrutar viendo y tocando los de los demás.













Ante huevos como estos quien es capaz de quedarse quieto y resistirse a tocarlos, sentirlos en su mano y hasta en su boca.
















































