Todos tenemos nuestro paraiso, hay que buscarlo, debemos tenerlo, quien no lo tenga que lo busque. Siempre se encuentra. Siempre hay un lugar donde nos sentimos libres. Donde no vemos a nadie, sólo a nosotros mismos. Donde estamos seguro. Va cambiando con la edad, o no. Hay quien necesita volver a su casa, a la seguridad de su antiguo cuarto, de su vieja cama. Hay quien nunca quiere salir de ese viejo parque donde pasó toda su adolescencia. Quien se mete en su casa y no sale durante varios días. Alguno lo descubre en un viaje tonto que le lleva sin querer al paraiso terrenal, perdón, a su paraiso terrenal para el resto de su vida...
Todos lo tenemos, o lo tendremos, seguro que sabéis de lo que hablo. Cuidadlo, conservadlo, compartidlo si queréis o vividlo en soledad, pero tened cuidado, mucho cuidado, el mal existe, y en el paraiso también. En el Paraiso Caín mato a Abel y en nuestros paraisos puede aparecer un Caín en cualqueir momento.
¿Por qué hay gente que sólo sabe hacer daño?. ¿Por qué siempre el daño se lo hacen al más débil, al más indefenso?. Lo más doloroso de que te agredan gratuitamente es no saber por qué te lo han hecho. ¿Por qué me has hecho daño?. ¿Por qué me has pegado? ¿Por que de un puñetazo he dejado de estar en el paraiso y me he visto en el infierno? Te crees culpable de algo que no es culpa tuya, es culpa del otro, de ese que se coló en tu paraiso por no estar atento. O mejor no pensemos esto, no nos echemos también la culpa de esto, se coló porque los paraisos están abiertos al
bien y al
mal.
Siento mucho haber empezado esta semana así. Siento mucho no haber dejado la entrada que esperabais, con las fotos que deseabais ver. Siento mucho no estar hoy con el ánimo de otras veces. Siento tener que compartir este pensamiento triste con vosotros. Pero sólo a los amigos o a alguien muy querido se le pueden contar estas cosas. Mi amor, perdón, mi vida lo sabe, sólo faltabais vosotros.
Tened cuidado, el
mal existe. Yo lo he visto y lo he sentido en mis propias carnes.