En el bar donde desayuno todos los días en el trabajo hay varios tios siempre a los que me encantaría decirles: bajate los pantalones y dejame ver el paquete que se adivina debajo.
Tampoco estaría mal pedírselo a varios compañeros de trabajo. Solo de pensarlo me pongo malo. Me los imagino así, con ese morbo que da ver a un tío bajarse los pantalones y dejando ver el paquete dentro de los calzoncillos. Y, por supuesto, me imagino esto:
No todos tendrán, seguramente, estos cuerpos atléticos, pero sí estos buenos paquetes, apretados, flojos, cásicos, modernos,... Sólo hay que echarles un vistazo. Se les nota con un poco de imaginación bajo sus impecables trajes o bajo sus pantalones vaqueros.
Y una vez así que más da pedirles que tambien se bajen los calzoncillos. Pero, eso si, poco a poco, con ese morbo tan jugerente de meter los dedos por la goma de la cintura y tirar con desgana de un lado.
Para qué engañarnos. Nunca ocurrirá esto. Seguiré utilizando mi imaginación, y disfrutando de estas magníficas fotos y de sus no menos magníficos paquetes.