Curiosa la experiencia que nos ha contado Canterville en un comentario de la entrada del 19 de enero, "Acércate que quiero ver y tocar". Pensándolo bien, hace tiempo que no me encuentro a ningún tío con una erección marcada bajo sus pantalones. Es todo un gustazo y toda una provocación cruzarse con un tío marcando "paquete erecto". Cuando ha sido vuestra última vez?
Me gustaría poder contaros una reciente, pero no puedo. Será por culta de este tiempo frío, tanta ropa no nos deja disfrutar de lo que más nos gusta. Pillar a otro tío con la polla dura bajo los pantalones te dispara la imaginación doblemente. Primero por el por qué de esa erección y segundo por imaginar esa polla palpitando prisionera de los calzoncillos y de los pantalones. Lo mejor de todo es que invita a la nuestra a tan sublime estado. Es evidente y lo hemos demostrado infinidad de veces que todos los tíos nos fijamos en los paquetes de los demás, y a los "machitos" esto les preocupa y no digamos si también les provoca una erección. En este caso se ven perdidos y piensan que se están volviendo "maricones" como ellos dirían despectivamente. "Machitos" no os preocupéis, no temáis nada, disfrutad de estar entre iguales, de identificarnos entre nosotros, de sentir el compañerismo entre hombres, no os de vergüenza mirarnos el paquete, y hasta la polla dura como una piedra. Es gracioso ver los esfuerzos que hacen muchos en los vestuarios o en las duchas para que no se note que nos están mirando el paquete. Qué mala educación machista y matriarcal, aunque resulte contradictorio, la que nos han dado a los hombres de nuestro tiempo. Nuestros genitales no existen, hay que esconderlos y disimularlos bajo los pantalones y no se habla de ellos, y mucho menos entre hombres. Así nos va en algunos casos.



















































