Hace tiempo encontré en una revista de moda una comparativa entre la compra y la vida que le dábamos a nuestra ropa interior hombres y mujeres. Los que peor parados salíamos eramos los nombres, la mayoría ni se preocupaba de comprarlos y, mucho menos, de renovarlos periódicamente. La mayor parte era porque delegaban en sus mujeres, madres o esposas, a la hora de controlar tan intimas prendas, y los que sí los compraban tampoco eran muy dados a reponerlos, pensaban que eran prendas eternas mientras no se rompieran por el uso. Con esta forma de actuar y de pensar, así nos va.
No lo voy a repetir, ya lo he tratado muchas veces en el blog, somos nosotros los que debemos compradnos nuestros calzoncillos. Somos nosotros los que debemos probar y dar con los modelos que mejor nos van y se adaptan a nuestras necesidades. No todos son válidos ni funcionales. No todos marcan y potencian nuestro paquete de igual forma, y todo esto sólo lo sabemos y controlamos nosotros, una mujer no tiene ni idea de lo que nos resulta cómodo y resalta nuestra masculinidad.
Dejando esto al lado, lo que más me preocupa es la renovación de los calzoncillos. Muchos piensan que como esa prenda no se ve por fuera no importa como la llevemos. Cuando estoy en el vestuario y veo los calzoncillos que llevan algunos, me dan ganas de darles dinero para que se compren unos nuevos. Descoloridos, y con las gomas flojas es lo mínimo que se puede ver, modelos anticuados e inadecuados para los pantalones que visten, y slip y boxer de tejidos que sólo con verlos me da urticaria.
Visiones así me demuestra la dejadez de muchos a la hora de cuidar su indumentaria. Pueden llevar un traje por fuera pero por dentro, como nadie lo ve, cualquier cosa.
Vamos a cambiar las estadísticas. Vamos a cuidarnos más, por fuera y por dentro. Vamos a bajarnos los pantalones y vamos a ver que llevamos debajo. Modelo clásico, modelo moderno, slip, boxer, lo que queramos, lo que nos guste, lo que nos quede bien y cómodo, pero en perfecto estado.

No lo voy a repetir, ya lo he tratado muchas veces en el blog, somos nosotros los que debemos compradnos nuestros calzoncillos. Somos nosotros los que debemos probar y dar con los modelos que mejor nos van y se adaptan a nuestras necesidades. No todos son válidos ni funcionales. No todos marcan y potencian nuestro paquete de igual forma, y todo esto sólo lo sabemos y controlamos nosotros, una mujer no tiene ni idea de lo que nos resulta cómodo y resalta nuestra masculinidad.
Dejando esto al lado, lo que más me preocupa es la renovación de los calzoncillos. Muchos piensan que como esa prenda no se ve por fuera no importa como la llevemos. Cuando estoy en el vestuario y veo los calzoncillos que llevan algunos, me dan ganas de darles dinero para que se compren unos nuevos. Descoloridos, y con las gomas flojas es lo mínimo que se puede ver, modelos anticuados e inadecuados para los pantalones que visten, y slip y boxer de tejidos que sólo con verlos me da urticaria.
Visiones así me demuestra la dejadez de muchos a la hora de cuidar su indumentaria. Pueden llevar un traje por fuera pero por dentro, como nadie lo ve, cualquier cosa.
Vamos a cambiar las estadísticas. Vamos a cuidarnos más, por fuera y por dentro. Vamos a bajarnos los pantalones y vamos a ver que llevamos debajo. Modelo clásico, modelo moderno, slip, boxer, lo que queramos, lo que nos guste, lo que nos quede bien y cómodo, pero en perfecto estado.



















No es cuestión de dinero, no hay que gastarse un dineral en marcas caras de calzoncillos. Hay muchas marcas que cuidan sus diseños y la calidad con precios asequibles. Abramos el cajón de los calzoncillos y echemos un vistazo. Seguro que hay más de uno que les vendría bien mandarlos bien lejos, pues adiós. Vámonos de compra, pero vámonos nosotros. Veamos todo lo que tenemos en el mercado y vamos a comprarnos, al menos, dos calzoncillos a nuestro gusto, cómodos, modernos, que nos marquen un buen paquete, que nos levanten los huevos y la polla como ninguno, y ya veréis como a partir de entonces no os pondréis más esos viejos que tenéis en el cajón. Haced la prueba. Sólo con dos calzoncillos nuevos, comprados por nosotros y elegidos por nosotros.
Ya me contaréis. Mientras, para abrir boca, os dejo este catálogo.
Pensad que no es tampoco una cuestión de edad. Los maduros también podemos cuidarnos por dentro y somos los primeros que tenemos que perder el miedo a decidir e ir nosotros a comrparlos.

Que nos gusten los modelos clásicos no significa que llevemos modelos anticuados, viejos y descoloridos. Hay marcas actuales con patronajes nuevos que están muy bien, y no necesariamente tienen que ser estas marcas super caras.





Los blancos, de algodón, hoy día reforzados con fibras elásticas, siempre serán un buen acierto. Morbosos como ninguno y favorecedores a rabiar.










Para esos pantalones ajustados y de talle bajo que vestimos hoy en día, lo mejor son estos modelos minúsculos de slip, que tienen el añadido de marcarnos un buen paquete.








El único problema de estos tan pequeños es meter tanto en tan poco espacio, pero en eso radica el morbo y el placer de llevarlos.

Los grises y negros también tienen su encanto y no deben faltar en el cajón de los calzoncillos.







Y a los que nos gusta el color siempre es recomendable tener algún diseño más actual y colorido.

















La comodidad de los boxer es de sobra sabida, pero debemos elegir bien el modelo y, especialmente, el tejido. Cuidado con esos de microfibra elástica que terminan siendo una tortura, no sujetan nada en su sitio, no tienen forma alguna y la fibra utilizada es incomodísima.












Estamos fijándonos mucho en la delantera, pero también es importante ver como nos marca el culo, no hay cosa más incómoda que las gomas de los bordes se nos marquen en las cachas del culo.







Pues lo dicho, vámonos de compra, vamos a probarnos modelos nuevos, veamos como nos sientan y como nos marcan el paquete, que es lo importante ...


... coloquemos cada cosa en su sitio ...




... comprobemos que marcamos como es debido ...

... y os aseguro que a partir de ahora ya no os pondréis más esos calzoncillos viejos e inútiles que tenéis en el cajón.