Que aquí abundan los maduritos lo sabemos, y me consta porque son muchos los que me dejan comentarios y los que me escriben correos y me cuentan su edad y su estado. También son muchos los que me piden que os deje más entradas en las que podamos disfrutar de la compañía de los que ya han pasado a ese lado de la madurez tranquila, reposada y cargada de experiencias pasadas y deseos de vivir. Entre ellos me incluyo yo. Me adapto y la disfruto igual que me he adaptado y disfrutados etapas anteriores. Ningún tiempo pasado fue mejor, el presente y el futuro siempre nos sorprenderá más. A todos nosotros va dedicada esta entrada. Seguro que nos identificamos con más de uno y en más de uno nos veremos retratados. Yo os veo en todos ellos, este creo que es Rabobitch, este creo que es Carlos, aquel otro podría ser Mario o Canterville, ... Lo malo son los que no firman y sólo los conocemos por Anónimo. ¿Por qué no aprovechamos esta entrada para presentarnos todos? Simplemente dejad en un comentario: "Estoy aquí, soy uno de estos, mi nombre es ..." Es fácil, verdad?. No compromete a nada ni duelen los dedos al teclear un nombre real o un seudónimo. Me gustaría tanto conoceros a todos por vuestro nombre. Y también sería una manera de demostrarles a esos, que también los hay, que me escriben diciendo que el blog está acabado que aquí ya sólo entran cuatro perdidos por la red buscando morbo gratuito, que nada de eso. Que cada vez somos más los que tenemos un lugar donde hablar con libertad y sentirnos entre iguales. Disfrutemos entre nosotros, disfrutemos de una buena muestra de paquetes cargados de madurez y de ganas de seguir dando mucha guerra.









Buenos paquetes, verdad? Y como más nos gustan, enfundados en unos calzoncillos blancos. ¿Y si les pedimos que nos dejen ver algo más?
Fantástico!! Está claro que esto sólo lo da la edad, y las ganas de cachondeo que tiene este último también. Aunque yo iría un poco más lejos y les pediría que se lo quitasen todo.
Viendo esto, algunas veces pienso, con todos mis respetos, que la juventud está sobrevalorada.